12 junio 2012

UNC: EL MUNDO PRE-WEB


Mapa Visual Web 2.0 (realidad española)
Es abrumadora la cantidad de datos, información y conocimiento con que uno se encuentra en la Internet y poner unas cuantas palabras en el buscador. Nos encontramos ante una realidad que cada día cambia, innova, se enfoca al usuario. Es la web 2.0 (¿o la 3.0?).

Hace solo algunos años, las páginas web nos permitien leer, observar, oir, pero ahora gracias al concepto 2.0 nos permiten interactuar, reciclar, mejorar lo que ahío se ofrece y, en ese sentido, aprender y ayudar a aprender a otros.
De hecho que para muchos es ya conocido el significado de Web 2.0, sin embargo me atrevo a citar su definición, con la esperanza a que esto ayude a mejorar la comprensión del tema. Entonces, según Wikipedia (qué haría yo sin ella), Web 2.0 es la web que permite la interoperabilidad, la colaboración con base en el contenido compartido por los usuarios de una comunidad virtual de libre acceso. Ejemplos de páginas web con el concepto 2.0 son las redes sociales, los blogs, los sitios de los periódicos como El Comercio, etc. Todo aquello que funciona en la web y que nos permite interactuar y aprender.
Pero a lo que quiero llegar es la situación actual de nuestro sistema educativo, de forma especial al universitario y de forma muy precisa al que observo en la Universidad Nacional de Cajamarca. Mi preocupación radica en que estamos viviendo en el mundo 2.0 (e incluso dicen que en el 3.0, concepto que aún no acabo de entender), pero seguimos pensando y haciendo nuestras labores bajo el concepto "pre-web", ni siquiera acerándonos a la web 1.0. Estamos entonces desfasados y en un atraso preocupante que parece importale poco a la mayoría de esta "comunidad universitaria". Atemoriza que nuestras autoridades no hagan nada, que no se impulse el uso de tecnologías de la información como soporte al proceso de aprendizaje, que no se fomente su uso como base para el futuro desenvolvimiento social y profesional de los estudiantes, en suma, preocupa que el mundo vaya cuesta arriba y nosotros estemos empeñados en tratar de ir cuesta abajo. Nuestros estudiantes se acercan cada vez más a un mundo virtual, se benefician (e incluso de perjudican de él), pero cuando vienen a la UNC a "aprender", vuelven a una realidad totalmente diferente que tiene poco o nada que ver con el mundo que se vive afuera y que tendrán que seguir afrontando en el futuro.
Los que estamos cerca a al docencia (y más aún los que trabajamos en la UNC), debemos tomar muy n serio este asunto y reflexionar sobre las implicancias de esta tan mala situación que no hace sino restar competitividad a los estudiantes, alejándolos de los que debe ser una sólida y contemporánea formación universitaria. Es hora de dejar discusiones absurdas, componendas políticas y viejos resentimientos para mejorar el proceso clave de nuestra institución: enseñanza-aprendizaje.
Para saber un poco más del tema:

08 mayo 2012

VICISITUDES DEL CAMBIO (1)

En muchas situaciones personales y organizacionales, es aparentemente fácil o "lineal" aplicar un cambio. Desde el punto de vista organizacional seguramente muchos gerentes o jefes, que no conocen al respecto, piensan que implantar un nuevo sistema, modificar un proceso o procedimiento, rotar al personal, o incluso instaurar un nuevo reglamento o parte de él, es sencillo y basta con "ejecutarlo". Pero la realidad nos indica lo contrario y es ahí donde aparecen los problemas u obstáculos que muchas veces hacen que ese cambio fracase con costos que pueden ser muy altos y resultados desalentadores. Ante esto se debe tener más en cuenta temas como la "gestión del cambio".
Pero esto es el ámbito organizacional y por lo expuesto ya estaremos pensando que el factor crítico somos las personas, entonces somos nosotros quienes debemos ser gestionados para lograr resultados aupiciosos: el cambio nace y se hace a partir de las personas.
En el ámbito personal, se puede decir que el asunto se puede volver incluso más complejo: ¿estamos preparados para afrontar cambio en nuestra vida personal y familiar?, ¿qué nos puede volver más flexibles y adaptables a esos cambios que en la actualidad son tan continuos? Pensando, reflexionando y leyendo respecto de los cambios y las personas, es fácil llegar a la conclusión que el éxito de los cambios en las organizaciones depende de la capacidad de sus personas integrantes; entonces, el éxito de los cambios en la vida personal y familiar de las personas depende de su salud, principalmente la emocional. Personas sanas emocionalmente facilitarán la implantación de cambio e innovación.
De ahí el hecho que las personas necesitamos desarrollar de forma permanente nuestra inteligencia emocional, debemos aprender continuamente a conocernos mejor, a controlar nuestras emociones, a motivarnos de manera permanente, a ser empáticos y a lograr ser habilidosos socialmente.
Así podremos llegar a ser más flexibles al cambio y a aprovecharlo para binestar propio, de nuestras familias y de nuestras organizaciones.
El tema da para mucho, será por eso que ahora se da tanta importancia a los procesos de recursos humanos (con énfasis en el desarrollo), como soporte a la mejora continua y la innovación organizacional.

24 abril 2012

LÍDER AUSENTE (I)

La administración pública peruana se está preocupando por dar pasos firmes en busca de la mejora de la calidad y prueba de ello son los decretos supremos 027-2007-PCM “Políticas Nacionales de obligatorio cumplimiento para las Entidades del Gobierno Nacional”, 025-2010-PCM “Política Nacional de Simplificación Administrativa” y 007-2011-PCM “Metodología de Simplificación Administrativa”. El segundo de ellos tiene el objetivo de estandarizar la metodología para la mejora de procesos y dotar de mejor calidad a los procedimientos administrativos, buscando el enfoque a los usuarios. En este sentido son loables los esfuerzos del Estado Peruano, sin embargo, a la metodología de aplicación le está faltando reforzar la parte humana, es decir, las competencias necesarias para sacar adelante proyectos de tal envergadura y que podrían tener un impacto muy positivo en los servicios que el Estado presta a la ciudadanía en general.
En todas las metodologías o herramientas de cambio o innovación organizacional, siempre se da especial relevancia a actividades como: “apoyo político”, “capacitación y sensibilización de equipos”, “identificar y comprometer a los líderes”, “papel preponderante del gerente en el proceso de cambio organizacional”. Todas estas actividades siempre son ubicadas al inicio del proceso de cambio. Sin embargo, no se ha contemplado, y nadie lo dice, que muchas veces las iniciativas de cambio e innovación fracasan o no logran los resultados esperados justamente porque son los líderes o gerentes los que no se comprometen con su función ineludible de agentes clave del cambio organizacional.
Esta situación podría presentarse en todo tipo de organizaciones pero sin duda es el gran obstáculo en las organizaciones públicas. Es muy difícil o hasta imposible lidiar con un gerente o líder que no entiende la necesidad de cambio, o que si lo hace, no lo apoya por intereses políticos o desconocimiento. Este gran obstáculo no es contemplado por las metodologías o por las normas de promoción del cambio e innovación en el sector público, de ahí que pese al D. S. 027-2007-PCM, que en su Art. 2, numeral 10 declara la obligatoriedad de la simplificación administrativa, esta no se cumpla.
Se debería entonces tener en cuenta el factor humano y cultural, e impulsar una política de gestión de la cultura en el sector público con base en el aspecto reglamentario que contemple sanciones a los funcionarios que ignoren e incumplan las normas legales en materia de mejora y modernización, que de hecho llevarían a la disminución de la corrupción. Se debe tomar el toro por las astas, ya que de nada sirve que “gerentes de nivel medio” busquen la aplicación de la normatividad vigente en materia de mejora de procesos y calidad, si se van a encontrar con falta del apoyo político que todas las metodologías ponen como base del sistema. En el sector público, muchos de los “líderes” están simplemente ausentes.

18 abril 2012

¿ADMINISTRAR ES CAMBIAR?

Quisiera citar muy rápidamente un concepto de administración, quizá no muy “académico” pero si de fuente muy utilizada como Wikipedia (¿qué sería de mi vida sin Wikipedia?): “ciencia social y técnica encargada de la planificación, organización, dirección y control de los recursos (humanos, financieros, materiales, tecnológicos, el conocimiento, etc.) de la organización, con el fin de obtener el máximo beneficio posible; este beneficio puede ser económico o social, dependiendo esto de los fines perseguidos por la organización”. En base a este concepto, el obtener el máximo beneficio posible es lograr resultados esperados, tener éxito o, dicho de otra forma, lograr los objetivos predefinidos. Incluso, si revisamos más conceptos de diferentes autores, el enfoque es el mismo: logro de objetivos y estos siempre están relacionados a una perspectiva de éxito.
En la actualidad, es más difícil conseguir ese éxito, ya que existen muchas organizaciones compitiendo y luchando, interna y externamente, por conseguir ese ansiado éxito, incluso a costa de las demás. Esta actualidad que nos toca vivir está más y más influenciada por factores adicionales que ejercen fuerte presión: leyes, política, competidores, clientes externos e internos, economía, socio-cultura, etc.
Entonces, es una “cosa de locos”, que exige adoptar nuevas formas de hacer las cosas, nuevos métodos, técnicas, enfoques, personas. Esta necesidad de adopción de nuevas prácticas bien puede llamarse “innovación” o “cambio”, es decir, como hay muchas presiones internas y externas, las organizaciones en la actualidad están casi obligadas a innovar y cambiar con el gran propósito de alcanzar sus objetivos que es su perspectiva de éxito.
En consecuencia, para afirmar que sabemos administrar, tenemos que saber necesariamente de innovación o cambio organizacional, al parecer único camino para el éxito y la supervivencia. Y ese “cambio” tan necesario hay que saberlo planificar, organizar, dirigir y controlar. En conclusión afirmo lo siguiente: “administrar es, aparte de lo que dicen los libros, tener las competencias necesarias para promover y ejecutar cambios que viabilicen el logro de nuestros objetivos. Administrar es cambiar”.